agosto 20, 2003

Serendipity, Gracia

Articulo traducido de:


Swami Chetanananda-Nityananda Institute-The Living Presence of Grace
La presencia viviente de la Gracia, un articulo de Swami Chetanananda, director espiritual del Nityananda Institute

La cuestión de la gracia y del esfuerzo individual es muy interesante: ¿nuestro esfuerzo hace que algo suceda? La respuesta es sí, nuestro esfuerzo hace que algo suceda. Tenemos que elegir cambiar y tenemos que sostenerlo.

Todos los patrones tienen una tendencia a perpetuarse. Es una de las leyes básicas de la física, la ley de la inercia: las cosas tienen una tendencia a mantenerse de la misma manera que están dándose. Así, que alguna intervención externa es necesario para que se de el cambio. Pero la belleza y el misterio
de la gracia es: la intervención no es en absoluto realmente externa. Es la erupción de un nivel aun mas profundo de energía que esta dentro de nosotros.Lo llamamos gracia.

Nuestra tendencia es pensar que la meditación nos trae resultados, pero no es así. La meditación no nos trae ningún resultado; es nuestra pregunta, nuestro llegar, nuestra participación en este campo de energía que levanta
nuestra fuerza interna. La meditación sostiene esa conexión al espíritu que existe dentro de nosotros. Entonces, en diferentes momentos de nuestra vida, algo toma el lugar -llamémosla Gracia- que permite por un extraordinario
descubrimiento darle lugar, a una comprensión mas profunda que emerge desde dentro de nosotros. A menudo, es una interacción personal con un maestro en un evento no verbal (algunas veces involucra las palabras, pero las palabras no son realmente lo que la produce) que llega dentro nuestro, rompe alguna barrera, y nos provoca esta comprensión más profunda, de una manera muy poderosa

Uno puede decir que Gracia es parecido a la Serendipity, aunque gracia implica más la intención que la serendipity. Serendipity se refiere a un encuentro accidental de circunstancias, mientras la Gracia es algo especial.

En muchos momentos de nuestras vidas, todo lo que hemos experimentado, vienen junto a elementos y situaciones que terminan en convertirse en algo más grande que los elementos combinados -un todo que es más grande que la
suma de todas sus partes.

Eso es gracia. Aquietar su mente, abrir su corazón, sentir esa Presencia creativa que se asoma cuando su mente esta aquietada y su corazón realmente se abre, y observar que esa Presencia tiene un efecto genuino en uno y en su ambiente -eso es gracia. Lo que sucede es asombroso. No existe
relación entre la energía que uno ha invertido y el resultado que uno obtiene. Uno puede trabajar 100 millones de años y no obtener esa clase de resultado. Eso es gracia.

A medida que uno comienza a aquietarse y prestar atención, uno comienza a comprender que es su mente y sus instintos los que inhiben el fluir de la gracia en su vida. Y a medida que uno practica aquietar su mente y relajar sus instintos comienzan a participar en un campo creativo más amplio.

Toma tiempo, pero el resultado es apasionante. Algo emerge de desde dentro de uno que no podría encontrar buscándolo en el mundo entero, algo que es tan poderoso que no tiene que ser forzado.

Las corrientes son gentiles, ¿pero que puede resistirlos? Ciertamente la tierra no lo puede hacer.

El rol del maestro es servir como lo que llega dentro de uno y le indica lo que ya esta listo y participar en su refinamiento. Este proceso se llama "shaktipat"; también se llama el descenso de la gracia, o la transmisión de la energía. Se trata realmente del proceso del despertar desde dentro de uno, a su propio y profundo poder creativo y soporte
una función mas amplia en el campo del conocimiento, y en la realidad de los sentidos.

La transmisión de la energía es notable porque sin esto, es muy, muy difícil para nosotros penetrar las numerosas capas de materialidad -nuestra biología, nuestra psicología o nuestra química emocional.

Todos estas vainas o velos que nos forman son como las capas sobre una cebolla que deben ser penetrados para tener el insight dentro de la naturaleza de un poder más alto. Es difícil hacerlo por nosotros mismos.

Nuestra relación interna con nuestro Si Mismo y nuestra relación externa con un maestro son como dos alas de un pájaro (en la iconografía, las dos alas de Garuda) que nos levanta dentro de la realidad trascendental.

Existen muchos niveles en los que esta conexión puede ser cultivada. Existe una interacción interpersonal directa en una clase o quizás, mismo en este momento, pero esa interacción tiene una expresión mas sutil que permanece y que se convierte en soporte a la emergencia última del más
alto nivel de autoconciencia. Tiene que ser de esta manera, porque fundamentalmente el maestro y el estudiante no son dos. Son dos como Shiva y Shakti: es todo un evento completo, es la experiencia de la divina Presencia.

Esa divina Presencia es lo que hizo de cualquier momento que uno haya tenido, especial en su vida especial. Cualquiera de los momentos especiales que han experimentado fueron especiales porque algo de la intensidad de esa experiencia fue lo suficientemente especial como para detener su mente,
lo suficiente como para salir de uno y funcionar.

¿Y entonces qué sucede? El tiempo comienza a deshilarse y nuestro sentido del espacio, comienza a transformarse, y entramos dentro de una experiencia realmente trascendental que es una indicación pequeña de la posibilidad que existe para nosotros de expandir nuestra comprensión y profundizar nuestra conciencia de todo fundamento de lo que esta vivo para nosotros.

Pero esto significa trabajo, y cuida lo que es especial. Porque lo que uno cuida es lo que va a suceder en su vida. Algo de esto funcionará y producirá algunos de los milagros.

La realidad de nuestro desarrollo espiritual y la simplicidad y naturalidad con que se dan los milagros, es notable. Es importante para nosotros tener esta conciencia, mientras observamos cuidadosamente nuestra propia vida, tal como es y no como pensamos que debe ser, comenzamos a apreciar el milagro que funciona aquí y ahora

El milagro sencillo que existe en nuestros propios corazones, cada día, por el que vale la pena trabajar, sacrificarse, porque es algo que hace de nuestros días especiales, vitales y dinámicos.

Es algo misterioso, difícil de adivinar y lleno de incertidumbre; pero es parte de la extraordinaria dicha de la vida. Es por lo que vale estar vivo. Lleva un poco de coraje y mucho de trabajo y esfuerzo. Pero vale la pena

Todos nosotros tenemos responsabilidades, presiones, intereses profesionales y eso está bien. Pero no hay que perder la huella de ese esfuerzo, no perder el toque de ese entendimiento, esa Presencia de la cual, han aparecido, todas nuestras satisfacciones y nuestro éxito. Porque en algún punto ese éxito se hunde, como todo que alternadamente tiene sus altas y bajas; cada corriente de agua que pasa es seguida por otra corriente. Mucha gente lo olvida. Cuando la corriente entra, ellos olvidan que seguirá, y cuando la corriente sale, olvidan que va a volver.

Manténgase en contacto. Haga el esfuerzo. Persevere en su practica y permita que la parte física de su existencia -la familia que ha establecido, la carrera que ha tomado- son mecanismos que dan oportunidades para crecer y aprender sobre uno mismo y para compartirlas con otras personas a diario.

El problema principal para nosotros es estar totalmente centrados en nuestras vidas como ahora, sirviendo de la mejor forma que podamos, buscando realmente dentro de nosotros la fortaleza para cumplir ese servicio con la frescura de cada día.

Es ese entendimiento que nos satisface y convierte a nuestras vidas llenas de significado. Es esa comprensión lo que nos enriquece a nosotros y a nuestras relaciones, permiti?ndonos encontrar el amor real que está más arriba de todas las dificultades que nos tocan vivir.

Siempre he confiado en ese amor. Siempre. He permanecido sentado aquí por quince anos diciéndoles que confío. Ese amor, esa gracia nunca me han fallado. Nunca he visto que haya fallado a nadie

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