septiembre 13, 2003

Ensayos Invitados: Hoy Lovecraft y X Files

Estoy incorporando una nueva sección al Tao de Internet. Se llama "Ensayos Invitados"

Inaugurando la sección, les traigo un ensayo de un compañero y colega bibliotecario amante de la literatura y el cine de ciencia ficción. Leopoldo Paz hace una comparación entre los cuentos de Lovecraft, escritor de cuentos fantásticos americano y una de las mejores series de la década de los 90, "Los Expedientes Secretos X".

Días atrás, he encontrado una referencia en el que un autor ha encontrado a Los Expedientes Secretos X como el mejor producto televisivo que calza de manera brillante con la visión de Philip K Dick (muy citado en el Tao, dado que sus libros tratan mucho sobre el juego de qué es la realidad y qué es ser, ser humano).

Hoy les traigo el punto de vista de alguien que cree vislumbrar en la serie "Los Expedientes Secretos X", mucho de Howard Phillip Lovecraft.

¡Y espero les sea de interés!

"X–Files / HPL" / por Leopoldo Paz

"Me propongo convencer a una asidua lectora de Howard Phillip Lovecraft los diversas puntos de encuentro entre éste escritor y su serie televisiva favorita X-Files (en Argentina denominada “Código X”, supongo que en Chile la llaman “Los Expedientes Secretos X”)."

"No me considero un fan de la serie. Hay más de un aspecto por el cual no me resulta tan sorprendente. Hay muchos puntos sueltos, que, así, perdidos ahora en la distancia, no le hacen mella ni le quitan méritos. De Gu-llian Anderson, qué puedo decir. Bonita chica pelirroja, que, particularmente, me parece que imita el acento sureño de Jody Foster en “El silencio de los inocentes”, de Jonathan Demme. Se puede estar de acuerdo en que la imite o no, pero no se puede negar el acento sureño. Al parecer, a Chris Carter le encanta tomar prestado cosas a Demme, ya que la característica de su agente masculino es bastante cercana a la Mathew Modine en “Married to the mob” (Casada con la mafia). La opción de trozar la historia en escenarios distantes, presentándola con “lugar-fecha-hora”, nos trae un grato recuerdo al modo narrativo de Carpenter. Como ya dije, estos puntos no le quitan méritos a la serie, ya que no pretendemos algo cien por cien original, pero sí algo honesto. X-Files es honesto. Y lo es gracias a la influencia de muchas obras, que, como no puede ser de otra forma, tarde o temprano muestran algunos lados de sus caras."

"John Carpenter es un consagrado maestro del cine de género. Un apóstol ineludible del cine “clase B”, jun-to a Roger Corman, su maestro –nuestro maestro–. Sin dudas, la deuda de X-Files para con él es grande, pero no son deudores morosos. X-Files sabe como pagar su deuda. "

"Lo que ahora nos convoca es si existe influencia de HPL en esta serie. Desde un punto de vista superficial, no hay mucho que decir, pues tenemos por un lado una serie televisiva que en la mayoría de los casos los protago-nistas persiguen a alienígenas escurridizos secundados por conspirativos terrestres que les ayudan, todo esto mati-zado con gran dosis de intriga policial y política. Sin embargo, hay cierto número de casos “paranormales”, donde el ingrediente “ET” no está presente. Bien, por otro lado tenemos a HPL, un escritor que se dedica a narrar sobre monstruos, libros prohibidos, etc. Así, claro, nada tiene sentido ni conexión. Pero lo que propongo es ver a Lovecraft con ojos críticos. Si podemos ver qué es realmente lo que HPL nos quiere decir con su obra (y hablo de él sólo, sin incluir a Derleth, porque éste otro escritor tiene su problema con la moral, es decir esa lucha entre el bien y el mal; no estaría mal incluir a Robert Bloch y Robert Howard, ya que manejan las mismas herramientas que HPL, aún cuando no escriben sobre los mitos de Cthulhu)."

"Para no equivocarnos en lo que Lovecraft y su obra son, nada mejor que recurrir a uno de sus más gran-des investigadores: así es, amigos... Rafael Llopis: “Lovecraft descubre el cuento materialista de terror”. Es decir que impone un cambio, quitando del medio a los fantasmas y demás elementos clásicos del cuento de miedo. Es comparable a la ruptura que hay en la novela policial, y contemporánea a ella. No es casual que estas rupturas se den, casi simultáneamente, en un mismo país (U.S.A.), pero eso es tema de otro artículo. Y al igual que Hammett o Chandler, Lovecraft no es el único que comienza con estos cambios, pero sí es uno de los sobresalientes en ese proceso de cambio. "

"Sabemos que HPL basa su obra en narraciones de horrores cósmicos, antiquísimas razas, viejos mundos, amenazas latentes entre los ignorantes humanos, etc. Pero eso es sólo la cáscara. No nos olvidemos que HPL sen-tía “lastima” por el ser humano, ya que éste trataba de “descifrar” su universo circundante con las precarias herra-mientas de su tosca mente. Para hacer más gráfica la idea, el hombre es ignorante, y en su ignorancia quiere, no sólo descubrir la verdad del universo, sino que además usufructuarla. Lo que HPL propone, entonces, es un proble-ma filosófico, más precisamente epistemológico, es decir, un problema filosófico desde la esfera de la ciencia. La búsqueda de la ciencia es la búsqueda del conocimiento, lo que HPL nos dice es que esa búsqueda nos va “ a quemar los ojos”. Esa cosa trágica, que tan bien sabían manejar los griegos (por ejemplo “Edipo”), en HPL esta pre-sente en forma de relatos de terror. Si reducimos el ejemplo a “hombre ignora–descubre–se perjudica” según el pensamiento de HPL, veremos que esa estructura también está presente en los relatos. Por qué. Para Lovecraft el conocimiento es dañino, es perjudicial. El conocimiento es un ritual secreto, un libro prohibido, una región inhóspita. La búsqueda de ése conocimiento va a generar una tragedia. Muchas veces, la de menor medida amenaza a toda la población de una ciudad, cuando no pasa a amenazar a toda la especie. Esto es lógico viniendo de HPL, ya que al muchacho no le gustaban los cambios. Y lo que decía a gritos era que los cambios venideros serían nefastos para la humanidad. Intentaba prepararnos para ello. Lovecraft, hoy por hoy, es bien visto y comprendido, como no lo era en su tiempo (como puede suceder con “Dark Side of the Moon” mítico disco de Pink Floyd). Cómo un escritor popular como HPL puede mantener vigencia a través de casi ochenta años, sabiendo que se basa en un género de cultura popular, con todas las limitaciones que eso trae. Julio Verne no sobrevive como lo hace HPL, porque su obra enve-jeció. Wells, Stoker, Burroughs, Shelly ya no son populares. Los ejes en donde giraban su temática aparente, han cambiado, pero no han cambiado su importancia como estructuras narrativas. Por más viejos que nos parezcan al-gunos relatos, siempre nos enseñan algo. Con HPL no sólo se mantiene su importancia como obra, sino que ade-más es popular, es masivo. Aún se vende... como “The dark side of the moon”. Este disco, hasta hace pocos años, figuraba entre los cien mejores vendidos. No era sólo porque se trataba de “un clásico” (de esos ineludibles), sino porque además seguía sonando actual; es así, realizado en 1973, esta obra musical aún resulta moderna, y uno no deja de preguntarse ¿cómo pudieron hacer algo así, tanto tiempo antes? Lovecraft tiene esa cosa de ser un antici-pado. Su torturada alma sabía que los cambios venideros serían funestos para su forma de vida, pero en alguna medida, intuía, también serían perjudiciales para el resto de la humanidad. "

"Lo que nos ofrece el mundo de hoy, no dista mucho de una pesadilla de Lovecraft. Con sólo sintonizar CNN veremos millones de personas muriendo de hambre, muriendo en sangrientas guerras étnicas, religiosas, eco-nómicas. Monstruosidades realizadas por humanos, no monstruos, ni seres de otra dimensión o planeta. Si vas Es-tados Unidos, corres el riesgo que un cartero amanezca más trastornado que de costumbre y comience una masa-cre con su fusil automático comprado en el supermercado. En Asia, podes caer como rehén de una guerrilla que tie-ne por líderes a dos niños de 12 años... Es un mundo de pesadilla. Estos “monstruos” son los que asomaban en HPL a mediados de los ’20 y los ’30. Es por eso que aún leemos a HPL y nos resulta aterradoramente familiar lo que nos cuenta. "

"En los X–Files, la verdad, está ante todo. Y está afuera. La verdad es conocimiento. Claro que es más evi-dente el uso político. Pero eso no es todo. La serie es un conglomerado de cosas cotidianas norteamericanas. Y es por ello que resulta tan familiar. Con HPL, en su época, no pasaba lo mismo. La mayoría de la gente no terminaba de familiarizarse con la obra de HPL, por el grado de erudición que mostraba. Era como un Borges de la literatura popular americana. Con el tiempo, la información fue circulando, y hoy resulta comprensible y asimilable todos los datos que nos da este autor. El lector promedio, ha visto algún documental sobre viejos cultos, ritos satánicos, etc., resultándole no tan ajeno el ámbito que propone HPL. X–File se basa, por el contrario, con datos que todos creen saber, lo cual garantiza su popularidad. Todo americano sospecha que Kennedy fue asesinado por una gran conspi-ración, como así también que el planeta ha sido visitado por alienígenas. Esa es la sólida base en donde se cimienta los X–Files. Pero si lo vemos así, sólo veremos la cáscara. En los X–Files entran, además, caso “paranormales” que no tienen que ver con OVNIS, ET, o conspiraciones. Hay casos de brujas, satanismos, etc., que le agregan el lado “ocultista”. Sin dudas, el “ocultismo” ha tenido un repunte y goza de buena salud y fama en la sociedad actual, pero no es tan popular como “la cuestión OVNI” o el “pensamiento conspirativo del FBI”. Sin embargo, no está ausente en la serie. ¿Por qué?. "

"La respuesta que podemos dar, tiene que ver, otra vez, con la ciencia. Hay un punto en común con Lovecraft. Donde la ciencia no puede desentrañar el misterio, aparece el mito, la explicación paranormal. Los hechos sin explicaciones para la ciencia, tienen otra explicación. Y por lo general es una explicación que no queremos ver...

"Antes de que HPL muriera, no se había desatado el poder atómico. Muchísimos descubrimientos no se habían producido. Los grandes cambios en las corrientes de pensamiento no eran accesibles para todas las perso-nas. En dichas condiciones, HPL podía narrar introduciéndonos en los más diversos terrenos siendo nuestro detec-tive y guía. Cuando el guía se introduce en los rituales, descubre los secretos, se desata la tragedia. Se podría decir que la poca divulgación científica de su época ayudaba a HPL a darle mayor verosimilitud a sus relatos, y daban por ganada una batalla entre el mito y la ciencia. En la época actual, la ciencia se ha anotado ciertos logros, que no pueden ser obviados: puso al hombre fuera de la tierra, desató la base energética con que se alimentan las estrellas (la energía nuclear), está armando un mapa genético humano. Estos logros son evidentes y no se pueden dejar de lado en una nueva aproximación a los mitos de Cthulhu. Uno de los que se da cuenta primero, es Robert Bloch. Y los X–Files resuelven la cuestión haciendo al “detective-guía” del relato de doble personalidad, es decir desdoblando la personalidad del protagonista en dos: Uno con conocimientos por fuera del sistema, otro apegado a él (Fox y Da-na)."

"Ahora, bien, sin olvidarnos de capítulos como los de “los hombre polillas”, entre otros, y nos ajustamos al núcleo de la serie, deberíamos señalar, como mínimo, a una sociedad secreta (privada y gubernamental, al mismo tiempo) dispuesta a colaborar con una invasión extraterrestre... con fines poco claros... que no se diferencia mucho (bah, en nada) con las sectas secretas (red mundial de malvados), adoradores de los dioses innombrables de HPL, que no harán otra cosa que preparar el camino para su “invasión”..."

"Claro está, la concepción popular de los “ET”, pueden diferir (y de hecho lo hacen) del concepto que tiene HPL. El concepto popular va de LMG a BEM (de “hombrecitos verdes” a “bichos de ojos saltones”), con su correcta traduc-ción visual (magia del cine mediante) = bienintencionados ET (creación de Spielberg), o los lagartos de “V : Invasión extra terrestre”... me tomo la libertad, el atrevimiento de dejar afuera a grandes y entrañables seres alienígenas, co-mo los de “Alien : el octavo pasajero” y subsiguientes secuelas por el simple hecho de estar diseñados por el artista plástico (y pintor) alemán Hans Rider Giger... cómo, eso no les dice nada, bien, resulta que antes de hacer los dise-ños para Ridley Scott (director de la primera saga de Alien) HR Giger había producido series de pinturas horrorosas agrupadas en libros (muy recomendables todos) tales como : Biomechanics (I y II), Erotomechanics, y, claro, ejem, dos versiones de nada más y nada menos que el Necronomicon... es decir, Giger es un claro catalizador de los horrores de HPL..."

"Bueno, pero a qué venía todo esto... a que si uno espera ver ET´s en una serie de tv, lo más lógico es que se parez-can a lo popularizado en los ábitos de la CF angloamericana de los 50´, que al imaginario de HPL, aunque, gracias a gente como HR Giger, todo puede cambiar... Aclaremos, no sólo es una cuestión estética, si son LMG o BEM y no figuras sin formas, sino todo lo demás... no sólo los diferencia que unos necesitan naves y otros no... bueno, tal vez sea eso mismo, que los primeros necesiten naves para moverse e invadir, y los de HPL no... A los humanos les ate-rra del primer grupo el grado de TECNOLOGÍA que han desarrollado sus invasores (naves, ingeniería genética, ar-mas, etc.), del segundo grupo, nada les puede llegar a asustar... porque les puede resultar incomprensible como se puede invadir sin tecnología aparente.. y si se ponen a averiguar cómo sería... nada se les notaría, pero esta vez producto de la parálisis de horror... puertas dimensionales ocultas en geografías remotas, ocultas en sensaciones huidizas, resabios ancestrales en la mente del hombre... ocultas en las pesadillas delirantes de algunos pocos elegi-dos, sensibles a las “puertas”, donde espacio y tiempo pierden sentido... esa es la diferencia entre una y otra inva-sión, ah, y no nos olvidemos de la verdad... siempre ahí... a veces en la débil mente de hombres incultos y adictos a cultos que ni ellos conocen su real significado, a veces simplemente ahí... afuera."

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