mayo 02, 2004

Los mejores films de Ciencia Ficción

Estuve navegando por listas de libros y films de ciencia ficción recomendados y entre muchos sitios encontré un nuevo artículo fechado el 19 de Abril del 2004, en Strange Horizons, donde Jeremy Adam Smith nos cuenta cuales son las mejores películas de ciencia ficción y por qué.

Transcripción de "The Best films of Ten Science Fiction Directors"

Los diez mejores films de los Directores de Ciencia Ficción, por Jeremy Adam Smith. 19 April 2004

¿Qué hace un buen film de ciencia ficción?
Si le pregunta a Hollywood, la respuesta parece cómica,
Con respecto a su caracterización y espectáculo violento,
Como son películas tales como, The Thing From Another World (1951), Colossus: The Forbin Project (1970), y Independence Day (1996).

En tales films, la razón duerme. De ella los monstruos nacen: xenofobia, odio y desconfianza de los intelectuales, especialmente científicos; y rechazo de la tecnología como inhumana. Lo mejor quizá sea, es que tales films dramatizan nuestros miedos, sobre ciencia y tecnología; lo peor, promocionan el esparcir esos miedos.

Los films mejores de ciencia ficción perduran por trascender las limitaciones del conocimiento que tenemos al presente. Ellos miran más allá de tendencias contemporáneas a las gran preguntas de cómo la ciencia y la tecnología dan forma al espíritu humano y viceversa: como los descubrimientos científicos cambian nuestra
Concepción de nuestro lugar en el universo? Como abordamos con los dilemas éticos que la tecnología crea? Como media la tecnología y cambia nuestras relaciones más intimas e interpersonales?


Anoten que lo que sigue es mi lista de los diez mejores films de directores de ciencia ficción, no los diez mejores films de ciencia ficción. Mi lista de “mejores films” incluiría trabajos de directores que hicieron solo un film bueno de ciencia ficción, como Robert Wise's The Day the Earth Stood Still (1951) o la remake de Philip Kaufman de Invasion of the Body Snatchers (1978).

Y así excluiría los directores visionarios tales como David Cronenberg, quien no ha realizado aún un film que se caracterice como una obra maestra.

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1. Stanley Kubrick
La primera vez que vi first 2001: A Space Odyssey (1968) fue cuando tenía 10 años, en un viejo teatro en Saginaw, Michigan. Las imágenes de la película han permanecido en mí por toda mi vida: los simios cubriendo al pie del monolito negro y tratando de acercarse para tocar su superficie... la lenta muerte de HAL; el Discovery en órbita girando alrededor de Júpiter. 2001 está lleno de silencios largos y vistas que quitan la respiración, sublimes. Kubrick nunca falla en la confianza de su audiencia y su convicción está cubierta por efectos especiales y la dirección de arte.


La tecnología –corporizada por HAL- no emerge como la antítesis de lo humano, sino como su reflejo.


En A Clockwork Orange (1971), Kubrick explora la tecnología como un instrumento del control social, así como una metáfora para las fuerzas sin escapatoria que hace una libre elección de un rompecabezas cuyas piezas parecen calzar. Cuando vimos el film como un adolescente, naturalmente comencé a identificarme con el enojo, el nihilismo de su anti-héroe Alex y su fiera y exuberante voluntad de poder. Hoy veo el film de manera diferente; con mis ojos adultos, Alex parece un personaje perdido, vicioso, patético, traicionado –la aparente libertad que encuentra en el climax de la historia es una cruel decepción. Aunque a menudo es interpretada como “una afirmación sobre la libertad de elección” mi propio punto de vista es que Kubrick no cree que tal cosa sea posible. El film yace en la trampa que Alex mismo se hace a sí mismo.
Al final de A Clockwork Orange, la pregunta permanence abierta; bajo tales condiciones, cuál es la forma correcta de vivir? Alex no tiene la respuesta.

Finalmente existe una gran sátira de Kubrick, Dr. Strangelove or, How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964). Este film está lleno de cómicas performances, George C. Scott comiquísimo como el General Buck Turgidson y Peter Sellers, es un as en sus tres roles...

Ranqueo Kubrick como el mejor director de ciencia ficción en parte por su maestría técnica; si solo los directores de ciencia ficción tuvieran su ojo para el detalle y su habilidad en hacer que los detalles contribuyeran a una visión completa. Pero existe mucho más para Kubrick.

2. David Cronenberg
Nadie más hace películas como David Cronenberg. Films como Scanners (1981), Videodrome (1983), The Fly (1986), y eXistenZ (1999) Son instantáneamente reconocibles por sus bandas de sonido y scenarios anónimos, que se las arreglan para aparecer simultáneamente atestadas y limpias. Cronenberg es canadiense y cualquiera que conozca Canada conocerá la fuente de su tono e iconografía. Su única y personal visión, es rara en este medio cooperativo.
Virtualmente todos los films de Cronenberg son sobre la convergencia de lo humano y la máquina, en cada uno de ellos, aún los films que no son de ciencia ficción, la tecnología crece más orgánica mientras la carne es más tecnológica. En Videodrome, un pornógrafo se acerca a la imagen televisiva, aprendiendo el abrazo al Apocalipsis del video como una etapa más elevada de la evolución humana. La realidad virtual de los videos juegos está en eXistenZ, que actualiza los temas de Videodrome pulso y sangran como los pequeños animales.

En Scanners, el protagonista emerge su sistema nervioso con lo que es una computadora, con resultados explosivos y trascendentes.

Muchos de los mejores films de ciencia ficción basada en literatura, salvo con la excepción del thriller sobrenatural, The Dead Zone (basado en la novela de Stephen King) el trabajo más efectivo de Cronenberg sale de su propia imaginación

Es tentador, por ejemplo ver eXistenz como basada en Philip K. Dick, o una pálida sombra de The Matriz (1999). Seguro, eXistenZ puede ser aburrido y solemnemente embarazador. Pero distinto de las adaptaciones de Hollywood de Dick –Total Recall (1990) o Paycheck (2003) -- Cronenberg lleva los temas de Dick dentro de un territorio estético poco familiar. Su realidad virtual no es un deseo completado, con las armas inteligentes y tapados de cuero de The Matriz, sino una vívida confrontación incómoda con la sangre, la mucosidad del cuerpo humano.

Los personajes de Cronenberg están formados primariamente por los roles que interpretan –especialmente sus films más tempranos, sus historias personales y motivaciones son oscuras e irrelevantes, un método que aliena audiencias y limita la efectividad de sus historias. Aunque en sus estudios más recientes, existe una manipulación del escritor. Cronenmber es el director más metafórico y original.

3. Steven Spielberg
Spielberg es tan sentimental como Cronenberg y Kubrick. Él es uno de los pocos realizadores de Hollywood deseoso de preguntar como la tecnología cambia nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás.
Close Encounters of the Third Kind (1977) es su más importante film de ciencia ficción, marcando la maduración post-Vietnam, de la manera que la ciudadanía de América está deseosa de encontrar culturas extraterrestres. Los protagonistas de Spielberg buscan extraterrestres cmo una forma de alcanzar autoconciencia más elevada. Spielberg es más adepto que otros directores en crear personajes, particularmente chicos, que contrarrestan sus motivaciones y complexidades con sin concordar la economía y la sensitividad. Las escenas familiares con Richard Dreyfuss y Teri Garr, son el corazón de Close Encounters, y la razón por la cual comprendemos lo que sucede cuando los OVNIS aparecen en el cielo, ellos representan la colisión de culturas por la tecnología, una fisura entre mundos en donde todo puede suceder. Clouse Encouters trata de sanar tales heridas, e imaginar un sistema ético que nos permita vivir juntos en un mundo que llegue a ser más como un pueblo cada día.

En E.T.: The Extra-Terrestrial (1982), Spielberg refina el método y lo achica a la Mirada de un muchacho. Tenia doce años cuando la vi por primera vez, lo miré al menos siete veces en los cines. De adulto, tengo mucho para criticar –un pensamiento sentimental y deseoso, por ejemplo –pero tengo que admitir que existe algo en el centro de E.T donde coincidimos. No es solo el resultado del sentido de diversión de Spielberg, y su manipulación hábil de las simpatías de su audiencia, sino también su insight de cómo los adultos pueden dañar a los chicos, aún teniendo sus mejores intenciones. Por supuesto, al final Spielberg debe sacarlo del abismo: las familias se vuelven a unir...

Como director de ciencia ficción, Spielberg sabe como inducir un sentido de maravilla en su audiencia, mientras claramente comprende que sus futuros parecen banales a los personajes que deben vivir en ellos. En Minority Report (2002), una multitud sube a un ascensor dentro de un lector retinal. Sus ojos pestañean en un acero-azul, mientras son leídos e identificados; mientras caminan por el mall, los avisos holográficos los llaman por su nombre mientras al mismo tiempo, ellos son relevados por los superpolicías precognitivos que mantienen la ciudad libre del crimen: la escena es mágica y aterrorizante. En el mundo de Minority Report, la privacidad es algo que debe ser comprada, pero mucha gente aparentemente, no ve la necesidad. No importa lo que maraville, los horrores, o el aburrimiento que nos espera en el futuro, podemos acostumbrarnos a ello


4. Andrei Tarkovsky
Solaris (1972), Stalker (1979), y The Sacrifice (1986) son remarcadamente lentas, ellas están entre los films de ciencia ficción más inusuales. De todos los films mencionados, en esta lista que explora la naturaleza de la memoria, Solaris es el más oscuro y profundo. Basada en la novela de Stanislaw Lem, Solaris presenta un planeta con océano viviente que cambia sus recuerdos culposos de los pobres humanos al estudiar su carne. Cuando volví a ver Solaris, de manera reciente, me quedé maravillado por el detalle de Tarkovsky, la atención sensitiva a los personajes y al paisaje, que emergen en un todo; por ejemplo, cuando vi por primera vez al psicólogo Kelvin caminar en el país, el agua solar se refleja perfectamente en sus ojos. Solaris expone una serie de desafíos complejos y éticos de la ciencia y la tecnología, indivisible de elecciones individuales. Cuando Kelvin cuenta al cosmonauta con problemas, Burton que la moral no puede ser impuesta a la ciencia, Burton contesta: “Conocimiento es válido solamente cuando descansa sobre una fundación de la moralidad”. Kelvin, llevó al suicidio a su esposa Hari, durante diez años.
En la estación de Solaris, Kelvin descubre dos científicos y una Hari reencarnada. Al principio, como los dos científicos, rechaza y trata de asesinar a su visitante. Al final, la abraza y toma la responsabilida de su existencia. “En estas condiciones inhumanas solo puede actuar como humano”, dice Hari a los científicos, “mientras ustedes dos pretendan no preocuparse por usted, y que sus visitantes son solo un enemigo exterior. Pero sus visitantes son parte de usted, ellos son su conciencia” Como HAL, Hari, -“una copia de una matriz”- se convierte en el personaje más humano. Diferente del monolito de Kubrick, que se dirige él mismo a toda la humanidad, el océano de Tarkovsky toma el desafío de cada vida humana: Conocerse a sí misma.


5. Terry Gilliam
Brazil (1985) comienza como una suma ingeniosa de las más grandes distopías del siglo 20, más notablemente 1984 de Orwell (en el DVD, Gilliam dice no haber leído!) y Fahrenheit 451 de Bradbury. Entonces, Gillam lleva la distopia al siglo 21 satirizando a sus víctimas. Brazil es una ironía y parodia salvaje, la mayor parte dirigida a la vida de fantasía del protagonista burócrata, Sam Lowry, brillantemente interpretado por Jonathan Pryce. Fantasía es la única defensa que tiene Sam contra el estado de policía al que sirve, tanto como un escape de las contradicciones morales de su vida. Cuando finalmente se rebela, la rebelión es deformada, y últimamente saboteada por sus sueños diurnos. Con su magnifico diseño artístico, Brazil es simultáneamente un sueño y una pesadilla. Brazil es también divertido, rompe el corazón y en algunos lugares es casi demasiado horrible para mirar.

El gran tema en Gilliam del rol de la fantasía en la vida diaria, Time Bandits (1981) es una historia, que en las manos de Spielberg, se hubiera convertido en el sueño de un niño.


Gilliam lo lleva hacia algo amenazante –la imágen final, cuando los padres del chico-héroe desaparecen y él es abandonado, atrapado en su miedo primario de ser justamente abandonado. El otro film de ciencia ficción de Gilliam, 12 Monkeys (1995), Está creativamente diseñado y contiene al menos una perfomance fantástica (la de Brad Pitt, por sobre todo) pero aún es pálida al lado de su fuente, Chris Marker: "La Jetée". Al igual que Time Bandits, 12 Monkeys es una historia de un chico dañado, apartado dentro de un mundo frío y desolado. Bruce Willis está bien como un chico herido que nunca abandona sus ojos.


6. Jean-Luc Godard y Chris Marker (empatados)
Godard's Alphaville (1965)…Weekend (1967),
Chris Marker, "La Jetée" (1962), Le Fond de L'air est Rouge (1977) y Sans Soleil (1983)

7. Fritz Lang
En Metropolis (1926), la ciudad tecnológica es un espectáculo que media las relaciones sociales entre dueños y trabajadores, la polarización entre ricos y pobres, está reflejada en la arquitectura de la ciudad. Mientras la superficie de Metrópolis es un sueño diurno... la ciudad subyace una pesadilla de pobreza sin fin. La imaginería urbana de Lang, recurre en muchos de los films de ciencia ficción, incluidos Blade Runner, Alphaville, las series de Batman, y The Matriz. Mucho del argumento de Metrópolis no tiene sentido –el climax es tonto –pero no necesita tener sentido.
Cuando el robot María, se para, levanta de alguna secreta, primitiva y onírica parte de nuestro inconsciente colectivo. Lang claramente comprendía, que el vínculo subterráneo entre la magia y la tecnología es la Piedra de la Roseta de la ciencia ficción.
Otros films de Lang, son Frau im Mond (1929), The 1,000 Eyes of Dr. Mabuse (1960)

8. James Cameron
Cameron es otro director de Hollywood además de Spielberg que parece capaz de hacer ciencia ficción inteligente y madura.

The Terminator (1984), Aliens (1986), The Abyss (1989), y Terminator 2: Judgment Day (1991) han tenido éxito a fuerza de su compromiso filosófico y atención al personaje. Sería fácil de leer Terminator y su secuela como una reiteración de la anti-intelectual y tecnófobico de la sci-fi de Hollywood, aún los dos films forman un diálogo que al final da una respuesta muy específica a las preguntas levantadas por la tecnología. A través de la transición de la imagen del cyborg del chico malo al chico bueno, la historia juega en los dos films como una alegoría dialéctica moral, que finalmente encuentra al humano en la máquina. Los films nos piden que no rechacemos la tecnología, sino que tengamos responsabilidad de ella.

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Colectivamante sus films de ciencia ficción destruye por siempre la imagen de la damisela en desgracia. Ridley Scott y Sigourney Weaver crearon el personaje de Ripley en el Alien original, pero en la secuela, Aliens, que Cameron por siempre fijó a Ripley en un ícono feminista y un modelo para las heroínas de acción femeninas que siguieron a su despertar. Cuando agregamos la Ripley de Cameron a las imágenes femeninas de The Terminator y The Abyss, vemos un patrón distintivos que no está presente en el trabajo de los otros directores. Es una crítica particular y un desarrollo promisorio en el contexto inusualmente sexista del cine de ciancia ficción

9. James Whale
Frankenstein (1931), The Invisible Man (1933), y Bride of Frankenstein (1935), condujo en una literature temprana de ciencia ficción para contra poderosas alegorías sobre el uso y abuso del conocimiento científico.
La expresionista vision de Whale del monstruo de Frankestein (interpretado por Boris Karloff) es ahora parte del inconsciente colectivo cultural, como arquetípica a la sociedad tecnológica, de la que habla Joseph Campbell en “el héroe de las mil caras”- Frankenstein y la
Bride of Frankenstein están llenos de escenas e imagines que ahora están profundamente inmersas en la cultura moderna: el laboratorio del científico loco; el monstruo sentado achiquilinadamente cerca de la niña que él luego mata; una novia gritando en horror cuando ve su tocado.


10. Ridley Scott
Aunque el diálogo y la caracterización en Blade Runner (1982) son cliche, como todo lo que encontramos en un film de Hollywood, el clásico de Scott nos dio un nuevo vocabulario visual para describir el futuro. Las ideas del film están corporizada en sus imágenes fantásticas y glamorosas, con filtro de todo futuro ya expuestos –incluyendo La Metrópolis de Lang y Alphaville de Goddard- hacia una nueva sensibilidad cyberpunk.

Blade Runner también representa un paso evolutivo en la manera de ver lo artificial: muchos de los films de ciencia ficción anteriores a Blade Runner, rechazaban el simulacro del humano como abominaciones góticas, mientras los replicantes de Blade Runner son el último vestigio de humanidad que existe en un un mundo deshumanizado.

La muerte de cada replicante es verdaderamente difícil de mirar; su último sufrimiento, vemos su humanidad. En el corte del director, el film termina con la confrotación de la condición humana de los replicantes. Luego de salvar la vida a su último replicante, su acto final es crear un puente para la distancia entre él mismo y su adversario al compartir las historias de su vida. Deckard, va hacia su amante replicante, y juntos escapan de la ciudad. Así humanos y máquinas deben enfrentar la muerte juntos.
Blade Runner no es el único éxito. Su Alien (1979) permanece como el film más inteligente y metafórico de monstruos jamas filmado, el único que se acerca a la visión de David Cronenberg del horror biológico. En Alien, el extraterrestre es una externalización, una erupción literal, de nuestros cuerpos que decaen y mueren. Alien está lleno de detalles finamente observados, ambos en la tecnología de la nave y en la interacciones de su tripulación, pero es la rápida metamorfosis del monstruo que lo hace genial.
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Copyright © 2004 Jeremy Adam Smith

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