abril 24, 2007

Y hablando del sol en 3D, veamos Sunshine


la última película del director británico, Danny Boyle (el mismo que hizo "28 Días después"/"Exterminio", en inglés, "28 Days Later"), "Sunshine" (en español. "Sunshine : Alerta Solar"), que habla justamente sobre las llamaradas solares, lluvia solar, manchas solares, o como quieran llamar a los fenómenos que registra nuestro astro rey.



Veamos que dice el mismo Danny Boyle, quien estuvo en España, presentando el film
















"¿Qué le atrajo del guión escrito por Alex Garland, sus componentes científicos sobre un posible agotamiento del Sol como estrella, o su pertenencia al género de la ciencia-ficción? "

"Nunca he sido un buen estudiante de Ciencias, no son temas que en sí mismos me atraigan. Pero cuando aceptas dirigir una historia como ésta te ves obligado a informarte, y durante la preproducción tuvimos además la suerte de contar con la ayuda de un físico eminente, Brian Cox. Lo que más me interesaba, aparte el elemento humano, con esos ocho tripulantes que han de tomar decisiones críticas para cumplir su misión con éxito, era la idea del enfrentamiento cara a cara con un elemento tan inabarcable, violento y excesivo como el mismo Sol, y las posibilidades cinematográficas que eso ofrecía."


[Bueno yo le diría a Don Danny Boyle que en vista de los hechos, el sol no sé si se agotará algún día, sino que su "baile solar" nos hará bailar aquí en la Tierra. Cuide su celular, su computadora, su notebook wi-fi, Don Danny Boyle ¿si?]


Mientras todos nosotros, velemos y estemos atentos a nuestros patrones climáticos.

Ahora veamos que dice el diario argentino "La Nación" sobre la película:

"Lo que imaginan Danny Boyle y su libretista Alex Garland es que en el año 2057 el Sol se está apagando, con las terribles consecuencias que ello puede tener para la humanidad y toda otra forma de vida; que su completa extinción está próxima y que todas las esperanzas están puestas en lo que pueda hacer la arriesgada misión espacial que pretende detonar una poderosísima bomba nuclear en el mismísimo corazón del sistema solar, para reactivarlo. Que la nave se llame Icarus II da a entender dos cosas: por un lado, que ya ha habido una Icarus I que terminó en fracaso (o mejor: en el misterio, porque nada se sabe de ella desde hace siete años); por otro, que los responsables de estas riesgosas expediciones espaciales siguen empecinados en bautizarlas con un nombre que no parece el más apropiado para una nave que debe exponerse tanto al calor. Los problemas, cabe sospecharse, no tardarán en llegar"



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